Tilcara – Calilegua: una travesía entre mundos
Hay recorridos que se disfrutan por sus paisajes, y hay otros que además permiten atravesar una historia. La travesía Tilcara – Calilegua fue una experiencia de trekking de aproximadamente 70 kilómetros por algunos de los ambientes naturales más contrastantes del norte argentino. Durante cuatro jornadas de marcha, el camino conectó la Quebrada de Humahuaca con las Yungas, siguiendo antiguos senderos que todavía conservan las huellas del paso de las comunidades andinas y del Camino del Inca.
El viaje comenzó en Tilcara, en pleno corazón de la Quebrada de Humahuaca, y desde allí el paisaje fue cambiando progresivamente. La aridez y la amplitud de la Puna dieron paso a quebradas, pastizales de altura y bosques montanos, hasta alcanzar finalmente el verde intenso de la selva de Yungas. En apenas unos días, el recorrido permitió atravesar ambientes completamente diferentes, haciendo de ese contraste una de las características más especiales de la experiencia.
Cuatro días para cruzar una enorme diversidad de paisajes
La particularidad de esta travesía estuvo justamente en sus contrastes. A medida que avanzaba el recorrido, los paisajes abiertos y secos de la alta montaña fueron dando lugar a zonas donde la vegetación se volvía cada vez más densa. Los suelos rojizos y los verdes de la Nuboselva marcaron el tramo final del descenso hacia Calilegua, cerrando un recorrido en el que el entorno fue transformándose casi constantemente.
El punto más alto del recorrido se encontró alrededor de los 4.000 metros sobre el nivel del mar, por lo que la aclimatación tuvo un papel fundamental dentro de la experiencia. La propuesta combinó una exigencia física moderada con una dificultad técnica baja, siendo adecuada para quienes contaban con un buen estado físico y experiencia básica en caminatas de montaña.
Más allá de la distancia y del desnivel, una de las grandes particularidades del recorrido estuvo en observar cómo cambiaba la montaña a medida que se descendía. Lo que comenzó como un paisaje de altura, abierto y árido, terminó convirtiéndose en un entorno completamente diferente, marcado por la vegetación de las Yungas.
Un sendero con historia
Además del desafío deportivo, el recorrido tuvo un componente cultural muy especial. Los senderos utilizados durante la travesía forman parte de antiguas rutas que todavía conectan comunidades originarias y conservan huellas del Camino del Inca, por lo que caminar por ellos significó mucho más que avanzar kilómetros: fue acercarse a una forma de vida profundamente vinculada con la montaña y con el territorio.
Durante el recorrido, las noches en refugios de pobladores locales permitieron compartir sus historias, conocer parte de su forma de vida y disfrutar de su gastronomía. Estos momentos complementaron las jornadas de trekking y aportaron otra dimensión a una experiencia que no estuvo centrada únicamente en caminar, sino también en conocer los lugares y las personas que forman parte de ellos.
Una experiencia de Habit Aventura
La travesía se desarrolló durante una semana, con salida desde Crespo el 10 de mayo y regreso el 16 de mayo. Antes de comenzar las jornadas de trekking hubo un día de descanso y aclimatación en Tilcara, preparando al grupo para los cuatro días consecutivos de marcha que siguieron, con pernoctes en refugios y apoyo durante el recorrido.
El último día de caminata marcó uno de los grandes contrastes de toda la experiencia: el ingreso a las Yungas de Calilegua, donde el paisaje cambió por completo y la vegetación transformó el escenario que había acompañado al grupo durante los primeros días.
Después de recorrer aproximadamente 70 kilómetros y atravesar ambientes tan diferentes entre sí, el camino llegó a su destino dejando una perspectiva distinta sobre el paisaje que se había recorrido.
Una travesía entre paisajes e historias
Tilcara – Calilegua fue, en definitiva, una experiencia que reunió aventura, naturaleza, montaña e historia en un solo recorrido. Una travesía que permitió descubrir cómo, en apenas unos días y unos 70 kilómetros, Jujuy puede cambiar completamente frente a nuestros ojos.
Desde la aridez de la alta montaña hasta el verde profundo de las Yungas, cada tramo aportó un paisaje diferente y cada jornada sumó una nueva parte de la historia.
Una nueva experiencia de montaña junto a Habit Aventura.